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8月28日 Javier Ortiz y la era de los papagayos Mi articulista favorito es, desde hace bastante tiempo, Javier Ortiz. No porque sea de izquierdas o porque sepa mantener su postura en este sistema de mercancías que es el mundo de la comunicación. Entre otras cosas, me enriquece leer el blog de este periodista por reflexiones como la siguiente: "Llegué hace tiempo al convencimiento de que una de las preguntas más subversivas –más subversivas de verdad, en la trastienda del pensamiento– es: «¿Y por qué no?». Lo que se traduce en muchas subpreguntas: «¿Y si no fuera así?», «¿Y si estuvieras equivocado?», «¿Y si el de enfrente tuviera razón o, al menos, parte de razón?» La preguntita de marras puede perseguirte también en tu vida laboral, y hasta en la sentimental. «¿Acierto estando aquí? ¿Y, si no estás a gusto, por qué no te vas?» El principio es la lucha contra la rutina mental. Contra el conservadurismo en todas sus vertientes, incluidas las políticas. También contra el conservadurismo de izquierdas, que se conforma con etiquetarlo todo". Quizá, leyendo a este maestro, algunos entiendan por qué me califico, para provocar, de "racista"; por qué digo, para incitarlas, que las mujeres son más machistas que los hombres; por qué me manifiesto en contra de la manifestación del Orgullo Gay, de la política de paridad de Zapatero y, por qué, en general, intento buscarle los tres pies al gato. El objetivo no es otro que el de provocar, el de buscar una respuesta algo más crítica a la que automáticamente podemos elaborar. Y es que estamos en una era de papagallos... 8月26日 El botellón ya no es en el salónSon las 3 a.m, y el botellón todavía no ha terminado. Peor. El botellón lo hacemos en casa, en el piso, los tres compañeros. Y cada uno lo hace en su habitación. Lo que es una modalidad nueva, antisocial y más alcohólica que las que había. Porque no hay nada más alcoholizante que beber solo. ¿Qué se hace mientras tanto? Se hace impensable un lapso de tres horas bebiendo sin hacer nada más, solo en una habitación. Entre youtube y otras chorradas de la red se acompaña la bebida perfectamente.
Y es que la página de vídeos por Internet se ha convertido en un fenómeno social, toda una ventana al mundo. Y sirve de perfecto acompañamiento al botellón individual.
De este modo, y con tamañas cantidades de alcohol ingeridas, nos dan casi las cuatro y aún vamos de camino hacia algún bar. El resto de la noche consistirá en mover un poco el cuerpo para eliminar parte de lo bebido. Lo que no se escape por esa vía, dolerá al día siguiente. Visto desde ciertas perspectivas, el botellón puede ser una especie de tortura autoinfringida, adquirida por la rutina social y la falta de distracciones o de originalidad. Conozco a poca gente que me reconozca que realmente le gusta el alcohol; solo es una forma de interacción social y, por supuesto, de colocarse. ¿Tendrían, en ese sentido, lugar en el mercado pastillas de botellón, sin el inconveniente de vaciar periódicamente la vejiga y con una inmediatez mayor? Algo me dice que no. Igual que nos gusta afeitarnos, nos mola mucho beber. Percibir que el resultado es consecuencia de un esfuerzo, sea del tipo que sea.
Y la noche avanzará. Por ahora, no tengo sueño.
8月25日 Frase del día (porque está amaneciendo)"No es que el corto de Pedro sea una maravilla, pero es que no tenían más remedio que darle el premio a él". Aun así, amanece en Madrid. Y, sí, acabo de cambiar el horario de arriba abajo. Nadie me va a pedir cuentas mañana (por hoy). 8月23日 ¿Hasta dónde debe llegar el amor?De todo se escribe en este blog, sí. Pero, antes, unas precisiones:
- Si queréis que escriba con mayor frecuencia, hacédmelo saber. Ha habido ocasiones en las que no he colgado una reflexión para no marcar un ritmo excesivamente algo. Ayer ya me contuve.
- Mañana (viernes) aparece un artículo mío arriba del todo en el diario digital elplural.com. Por si tenéis interés en leerlo.
- Hoy he visto a una chica en el metro que se sorbía continuamente la nariz. Me puse al lado de ella disimuladamente para ver si se trataba de una cocainómana. Tuve que desistir: la chica había estado llorando anteriormente.
Respecto al tema del amor, me surge -la idea de proponerlo- tras ver por primera vez la película de François Truffaut "La mujer de al lado". Una historia de un amor imposible, de dos personas que no pueden estar ni juntas ni separadas, y que acaban por sucumbir a la pasión, muriendo por ello.
¿Es posible que el amor pueda llegar a tales extremos? ¿Conocéis algún caso? ¿Dónde acaba el amor y comienza la obsesión, o, peor, la locura? ¿Cuánto ha influido el cine, la canción de consumo -el "no puedo vivir sin ti"-, la publicidad o la cultura en la concepción que tenemos del amor? ¿Es acaso algo más simple pero más complicado que todo lo anterior? ¿Es mejor no hablar de ello? 8月22日 Los putos amos de MadridSon casi las once -de la noche- y cojo el metro en Príncipe Pío. Llevo un rato viendo a unos quince-dieciséis-diecisiete añeros haciendo el gilipollas, armando el taco, sabiendo que todos los miran y, quizá por eso, gritando y formando más jaleo. Creía que los merdellones eran solo patrimonio de Málaga, de Sevilla..., pero me equivocaba. Se llamen como se llamen, y con las variaciones dialectales o lingüísticas que experimenten en función del territorio sobre el que se extiendan, los adolescentes más descontrolados son una constante. Algo con lo que, tarde o temprano, hay que cruzarse.
En esos momentos, cuando los veo haciendo el idiota -llevas unas horas de trabajo y ves a un espinilloso que trata de mostrar a sus compañeros lo capaz que es de estropear la puerta del metro, bastante defectuoso ya de por sí- me pregunto: ¿cómo he podido hacer yo lo mismo que ellos? Porque, sí, amigos, la mayoría de nosotros, con la misma edad que ellos, queríamos ese premio, anhelábamos esa risa, esa aprobación del jefe del grupo que nos llevaba a practicar la kale borroka. Una violencia callejera que nos hizo sentir, durante algunos meses y años, los putos amos, aunque fuera solamente en nuestro fuero interno. Los que molaban y mandaban, los que estábamos prestos a hacer lo que fuera para construir una anécdota, para contar al que se la hubiera perdido: "no veas la que lió ayer el...". Y pensar que todo desde fuera se ve tan estúpido... Pero, claro, también veíamos nosotros a los adultos un poco aburridos cuando teníamos ya planeada una tarde de destrucción asegurada. ¿De verdad aparentamos ahora eso? Me acabo de preocupar.
He decidido que, durante una noche, y solo una noche, me voy a unir a una de estas patrullas. Pero, eso sí, no pasaré por la mierda de música que se escucha ahora. En mi metro se escuchará el Mister Crowley de Ozzy Osbourne, cantado, si os parece, por Rob Halford y Ronnie James Dio -que es lo que estoy escuchando ahora mismo-, y con el abusón de Malstreem a la guitarra. Pues eso, no cojáis la línea 6. 8月21日 Sobre los catalanes...No, no me gustan los catalufos. Será, quizá, otra pega que tengo que añadir a mi lista de ismos. Porque tampoco creo que sea una fobia. ¿Que por qué? Porque los catalanes que salen en los medios de comunicación dan la sensación de ser exclusionistas, porque parecen más concentrados en los colores de su bandera que en otras cosas; porque las pocas veces que he tenido contacto con catalanes no me ha ido bien. Y porque, como el común de los españoles no muy cosmopolitas, tiendo a generalizar lo poco que sé y lo que me dan manipulado los medios de comunicación. Ah, mi jefe es catalán, así como el capital de la empresa a la que sirvo.
Aun así, me gustaría decir que el otro día iba en la línea diez del metro de Madrid (Hospital del Norte-Puerta del Sur) y se escacharró. Se paró completamente. También se fue la luz. Y todo el mundo, callado, tranquilo. Yo me preguntaba: pero bueno, ¿y si llega otro tren por atrás y nos empeta? Pero no pasó nada. La gente, silenciosa, retomó sus posiciones -esto es, las mismas que tenían en la oscuridad- hasta que todo volvió a la normalidad, en unos cinco minutos. Un lapso de tiempo durante el que nadie habló de Estatutos, de que España se rompe, ni de la culpa que tiene ZP.
En Barcelona ocurre todo lo contrario: los aparatos de propaganda y publicidad están tan prestos que, a la mínima, se desata el apocalipsis: los catalufos están tan interesados en su independencia que sus políticos se han olvidado de lo fundamental. Y todo, por culpa del PSOE. ¿Os creéis eso de verdad? Averías hay en todos sitios: Barcelona es, hoy por hoy, la bestia negra del PP: una de las regiones en las que menos votos obtiene. Casualidades, las justas. Lo más importante, los votos.
PD. Sociatas, poneos las pilas, que os comen las gaviotas. 8月17日 RetomamosEn estas semanas, no es que haya estado ocupado -que también-; simplemente no he tenido fuerzas ni nada interesante que contaros. Viajes en tren, en autobús y, sobre todo, muchas horas de trabajo. Algunas estériles y otras productivas y realizantes. Múltiples horas de explotación amable que concluyen por el momento: a partir del lunes paso a trabajar de 16:00 a 0:00 -o sea, unas tres o cuatro horillas menos que las seis semanas previas-. Bien.
Y me toca decidir entre dos destinos: aquel en el que me encuentro ahora, u otro en Barcelona. Como os imagináis, esta idea no es fácil y supone casi un desafío. No tengo ni idea de lo que haré.
El otro día compartí asiento -o par de asientos, mejor dicho- con un negro. Sí, amigos, ¡un negro! ¿Y qué tal?, os preguntaréis, le habrá ido a un racista ignorante como yo... Pues os tengo que responder que bastante bien. El negro -pues no le pregunté su nombre, Mengele o Negrele pensé macabramente- sólo parecía saber decir "Málaga", así que la conversación no llegó a ser muy profunda. Destilaba simpatía, timidez y cierta inquietud por una tierra que no parecía ni mucho menos ser la suya.
Cuando paramos en una de estos bares-mafia que dan comisión a los desaprehensivos conductores de autobús, el negro me ofreció un cigarro, vicio que rechacé -aunque, horas después, me aferraría al bastoncito del cáncer como un poseso, ya en ambiente-.
Ya dentro del bar mafioso, pensé en comprarle algo. ¿Una coca-cola? Parecería casi un anuncio. Coca-cola hace amigos. Un negro y un ignorante pazguato en un bar mafioso comparten la bebida llena de edulcorantes y cocaína, que patrocina la esclavitud de los negritos hermanos del amigo negro del racista pazguato. Me pareció poco. Además, la visión de mi amigo africano bebiéndose una cerveza delante de mí eliminó esa posibilidad. ¡Bebía cerveza! Claro, so racista, no es un marciano. Acto seguido, y con un amigo de la infancia que en ningún momento de este pseudorelato he mencionado -fallo de guión de principiante- pedí, en vez de un bocadillo de salchichón, dos de ellos-. Le gustará que le dé comida, pensé, ingenuo (al negro, sí, amigos, seguía pensando en el negro). ¿Le gustará que le dé comida? ¡A ver si se piensa que es una limosna y se cabrea! ¡O me da un pollazo en la cabeza! El caso es que le di a mi amigo de la infancia que he incrustado en la historia la mitad del bocadillo salchichado extra y nos fuimos para fuera. Poco después salió el negro: llegaba ya la hora de subir al autobús. -¿Ves? Ese es mi negro (le dije a mi amigo de la infancia)
-Oye, pues tu negro mola mucho, es así, con andares chulillos
- Sí, además tiene que tener una polla enorme
- Jajajajá
-Oye, no te pienses que yo...
-Ya...
-Ah...
-Eh...
Y así continuó nuestro periplo en autobús, hacia Málaga, por cierto. Hacia el comienzo de la feria. Una feria húmeda, que olía -como diría el mejor Umbral- a terral amenazador y húmedo, a suelo pegajoso mil veces pisado, a borracho sudoroso y gritón, a picor del tabaco en los ojos y a aire acondicionado hipócrita. Tras la feria, volví a Madrid.
El miércoles fue fiesta y el primer día que no trabajo en mucho tiempo. El parque del Retiro es muy grande. Hay mucha gente paseando. 8月6日 Explotación- Aquí no estás para ganar dinero, aquí estás para aprender
- Quédate un rato más y te haces una croniquita, ¿vale?, yo, mientras, me voy a comer - ¡Qué bien estás haciendo el trabajo! Aquí vas a aprender mucho...
- Lo siento, pero es que no podemos pagarte más...
- No
- Eso, tampoco
- No, son brutos
- Este fin de semana ¿tienes algún rato libre?
- Oye, ya que vas, tráeme un vaso de agua a mí también
- Oye, estás trabajando muy bien, de veras
- Has progresado un montón desde que has llegado
- Bueno, es que yo lo de las nóminas no lo llevo, pregúntale a...
- Si yo tuviera tu edad e hiciera todo lo que tú ya haces... - Esta juventud
- Si quieres llegar a algo en esto...
- Entre tú y yo, que esto no salga de aquí, pero vamos a crecer mucho en los próximos meses, y tú vas a estar aquí con nosotros para vivirlo...
... y para mamarlo. 8月2日 Educación para la Ciudadanía, un previsible coñazoPresenciadas a lo largo de los últimos meses las numerosas declaraciones del Ejecutivo socialista y soportadas las reacciones airadas de oposición conservadora y obispos de la misma tendencia, el sentido común nos sigue a muchos dictando lo mismo: todo parece indicar que la asignatura Educación para la Ciudadanía, que se impartirá en muchas comunidades españolas a partir del próximo curso, será un perfecto coñazo.
Poco esfuerzo parecen haber realizado los distintos grupos políticos –el gobernante y los que se encuentran en la oposición- para ponerse en el lugar de los beneficiarios o receptores de la tan polémica asignatura. Si supieran la indiferencia con la que el colectivo de chicos y chicas de 14 y 15 años espera la llegada de la asignatura a sus vidas, probablemente sus reacciones habrían sido menos exaltadas. Publicado con nocturnidad y alevosía en elplural.com
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