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7月20日 Entre los problemas con el ordenador......el verano y sus tentaciones, junto con el trabajo acumulado de publicar en otras páginas (www.socialdemocracia.org; www.elplural.com), no estoy teniendo tiempo de actualizar éste, que, el verano pasado, fue un espacio muy concurrido. Se está planteando un cambio de soporte, a blogspot.com probablemente. Mientras tanto, me gustaría decir que el americano Landis se está mereciendo muchísimo el Tour, y que Bjarne Riis se ha comportado hoy como un fiel lugarteniente suyo. Y es que ser un fracasado como ciclista no ayuda mucho a ser un buen director. Pobre Sastre... 7月10日 La vivienda: ¿un problema de expectativas?Pocas veces se tiene en cuenta el peso de las expectativas de los individuos como una de las causas del agravamiento del problema de la vivienda. Este escurridizo componente hace, en ocasiones, temblar al imponente edificio de la ciencia económica y nos depara, otras, tremendas sorpresas. La economía ha encontrado no pocos obstáculos para legitimarse como ciencia: su intrínseco componente social y su propósito de explicar y, si es posible, predecir ciertas decisiones de seres tan poco racionales como somos los humanos la han llevado, en ocasiones, al reino de lo impredecible y lo aleatorio. Para el caso de la vivienda, el componente de las expectativas contribuye a hacer el problema más complejo, si cabe.
Imaginemos a una joven pareja (ya no tienen por qué ser hombre y mujer, se pueden hacer más combinaciones) que desea pasar a ocupar un inmueble propio. El anhelo de estos por encontrar un hogar (supongámoslos recién casados) se uniría a la información, no sólo del altísimo precio de la vivienda, sino, además, de su tasa de ascenso (“comprad pronto que los precios suben muy rápido”). Por esto, los jóvenes intentarían contratar un inmueble lo antes posible, para evitar tener que invertir más dinero. El mercado de los pisos, como cualquier otro, se rige por las leyes de la oferta y la demanda (sin contar con las del marketing) y, agregando esta decisión a una escala local, regional o nacional (es decir, si cundiera la prisa entre las parejas jóvenes), nos encontraríamos con una demanda que excede a la ya de por sí antipática oferta. Ésta respondería, como es normal, con un aumento de los precios de los pisos. A los jóvenes ya instalados no les importa que los siguientes precios sean más caros, pues estos ya se han embarcado en la financiación de su proyecto de vida –nueva forma de esclavitud y obediencia a los financieros, sin tener en cuenta que el proyecto amoroso pueda naufragar…-. De este modo, el ansia por ocupar un hogar –favorecido éste por la información de alarma circundante- mantiene la tendencia al alza de los precios.
¿Qué ocurriría si existieran alternativas, una adecuada política de alquileres, o una actitud distinta por parte de los jóvenes? Si las parejas se resistieran a comprar piso, con la esperanza de que, reducida la demanda (si todos hicieran lo mismo) el precio se deprimiera en algo a su favor, la demanda efectivamente reducida tiraría consigo del precio, que quedaría más atractivo para los potenciales compradores. La tendencia podría continuar, dejando al final del proceso un precio bastante inferior y asequible al de partida. Olvidémonos de la explosión de una burbuja: los pisos, aunque se traten como tales, no son acciones y tienen un valor de refugio, es decir, siempre se puede vivir en ellos aunque no valgan nada, por lo que a lo más que puede aspirarse es a una reducción progresiva de su precio que, no obstante, convertiría la compra de estos en un acto algo distinto del suicidio económico.
De este modo, podríamos encontrarnos ante un panorama distinto. Lamentablemente, este ejemplo vale solamente para la reflexión, pues, además, influyen muchos más factores, como puede ser la urgencia real de comprar un piso, nuestra cultura de la propiedad, la escasez de alquileres, la falta de intervención útil en este campo, y, lo que es más vergonzoso, la apropiación del mercado de vivienda sin un uso social: la existencia de la vivienda vacía, objeto de la más descarada especulación, que ocupa hoy día el lugar que corresponde por historia a los parqués más prestigiosos. Todos estos factores y más convierten el problema de la vivienda en un conflicto difícil de solucionar, pero, una vez más, y, sobre todo, en esta época, denominada como era de las comunicaciones, la información jugará un papel utilísimo y determinante, tanto para el empeoramiento del problema como para su posible solución o combate. 7月8日 ¡Que viene el Papa!Sï, señores, viene el Papa a Valencia. Mucha gente está molesta por el revuelo, los cuantiosos gastos, etc. ¿Qué dirán de esto los cristianos de base? |
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