| Andrés's profileEl Cuarto OscuroPhotosBlogLists | Help |
|
November 29 El Código de PotterComo sabiamente afirmaba Umberto Eco en su libro Apocalípticos e Integrados, muchas veces, detrás de una supuesta crítica progresista sobre la cultura, se esconde el mayor de los perjuicios aristocráticos. Esta situación se pone de manifiesto ante la nueva generación de libros y novelas de consumo que están aflorando desde hace algunos años. El verano, supuesta etapa del año idónea para leer –aunque todas lo sean-, ha dejado en las cuentas de resultados de las principales editoriales saldos bastante favorables. Probablemente, el pedazo más grande de la tarta se lo lleve la escritora J.K. Rowling, una especie de Lance Armstrong de las novelas: segura, constante y exitosa –aunque dudo que haya probado la eritropoyetina-.
Rowling recrea un mundo de entretenida ficción y fantasía que ha propiciado que pequeños y no tan pequeños se enamoren de su lectura. Algo parecido ocurrió el verano anterior con el embustero de Dan Brown. Quizá Rowling sea más constante en el éxito, pero ambos podrían adscribirse a un fenómeno similar.
Es observando esta coyuntura cuando el supuesto crítico se mueve a sus anchas y se frota las manos de satisfacción. Denuncia al lector “de a pie” –pues el crítico nunca lo ha sido- de estar leyendo “basura”, los culpan de consumir “lectura ligera” y se reconfortan confirmándose a sí mismos lo mal que va el país y la porquería que lee el prójimo. Esta manera de recompensarse por no pertenecer a la “baja cultura” dista hoy mucho de ser una alternativa útil.
Si conociéramos las cifras de lectura de novelas, ensayos o periódicos en nuestro país, nos pondríamos a temblar. En una sociedad en la que somos casi títeres de los medios de comunicación vinculados a la imagen, el hecho de que se esté aumentando el consumo de ciertos libros se debería celebrar como un éxito. Se cuentan por cientos de miles las personas cuyo primer libro leído ha sido el de Dan Brown. ¿Qué hubieran hecho de no existir éste? ¿Hubieran leído a Marcel Proust o rebobinarían un programa grabado de Salsa Rosa?
Las novelas de consumo deben dejar de ser vistas como perjudiciales en el entorno en que nos encontramos. Si bien es cierto que su trama y recursos vienen cada vez más influidos por las leyes del cine y la televisión, la lectura supone un ejercicio que no puede dejar de reconocerse por muy pequeño que sea: la persona que lee hace el esfuerzo de imaginar las situaciones que le sugiere un código escrito. Si de un libro, por ínfimo que sea su contenido o dificultad, se realiza una actividad distinta a la de la recepción pasiva de contenidos banales, debemos aplaudir la proliferación de estos productos, que podría ser, en un optimista futuro, un paso o un trampolín para una posterior lectura más profunda o compleja (véase el caso de La sombra del viento, otro bestseller de una calidad, forma y contenido bien distintas a las del Código da Vinci). Mientras otros proponen por los principales medios de comunicación la insufrible y eterna lectura de El Quijote (ya se acaba el 2005, menos mal), démosle al hidalgo una varita mágica –o lo que diablos lleve el señor Potter- y permitámonos disfrutar del placer de la lectura. November 27 El Irán progresista
O los periódicos se expresan mal, o la “República” de Irán puede estar sumándose a la senda del progreso y a la comprensión social a pasos agigantados. La noticia más reciente que nos llega de este país es la ejecución de dos jóvenes por haber mantenido relaciones homosexuales. Este hecho ha traído al caso las normativas y sanciones que sobre este tipo de relaciones rigen en la nación que hace unos 25 años osara “reformar” el Ayatollah Jomeini.
Las leyes sancionan con la pena de muerte la penetración entre personas del mismo sexo, pero las relaciones sin penetración han de repetirse hasta cuatro veces para que los sujetos tengan que cumplir la Pena Capital. De ahí podemos deducir que las mujeres salen ampliamente beneficiadas de las relaciones homosexuales. Mientras no se contemple el caso del consolador en estas modernas leyes, el género femenino podrá reincidir en el lesbianismo hasta tres veces y poder contarlo, mientras que los homosexuales estarán continuamente en peligro de cometer el acto impuro que los lleve al definitivo infierno. Conclusión que extraemos: la República de Irán prima el lesbianismo entre sus habitantes.
De este modo, parece que la progresía se va infiltrando en el mundo Chií de una manera oculta, trastocando las leyes, para así, llegado un día, sorprender al mundo con una explosión de valores liberales y modernos. No sólo son la vanguardia en cuanto a homosexualidad, sino que, intentando evitar el machismo –que también existe en las relaciones homosexuales, que achacamos sobre todo a los hombres- promulgan normativas que permiten a las mujeres desarrollar sus sentimientos e impulsos más íntimos con menos riesgo que los varones.
Debemos felicitarnos porque uno de los países moralmente más atrasados del mundo esté comenzando a avanzar. Probablemente, la siguiente noticia que nos llegue en los periódicos sea la aprobación allí de la LOE y, de paso, la abolición de los ahorcamientos públicos. A saber… November 21 OdioRencor, Agresividad y Miedo se juntaron en una plaza con Crispación, Calumnias y Gritos. Sin mediar diálogo se entendieron perfectamente. Sus ropas –rojas las de unos, azules las de otros, y rojas con rallas azules las de los demás- conjuntaban y los miembros del grupo parecían encajar a la perfección. Salieron de la plaza y encararon la calle principal. La gente los miraba: sus rostros altivos y sus dientes brillantes podían asustar a cualquiera. Sus peinados y ropas parecían nuevos, pero en sus gestos eran individuos muy viejos, cansados de hacer siempre lo mismo. Muchos no se atrevían a salir de su casa y los observaban desde la ventana, acurrucados tras la semitransparente cortina. Pero los había también que, indiferentes ante tal procesión, permanecían frente al televisor. Por último, algunos transeúntes se unieron al grupo, como atraídos por una fuerza irresistible. De este modo, Confusión, Mentiras y Revancha se integraron en una cuadrilla que, más que pasear, parecían realizar una marcha militar.
Después de que, al final del camino, se les unieran Sectarismo, Inconsciencia, Manipulación e Irreflexión –las que faltaban-, entraron en el caserón. Nadie los recibió en la puerta. La casa, que por fuera estaba excelentemente pintada y mostraba todo tipo de lujos, era por dentro un amasijo de podredumbre, atestado de ratas, lleno de humedad y hasta de goteras en algunas zonas. Por sus eternos pasillos reposaban basuras que podían tener casi setenta años: antiguos proyectiles, balas, armas de principios de siglo, resquicios de un antiguo conflicto que nadie quería limpiar. Los caminantes no repararon en ellos, cegados como estaban por llegar a su meta.
Los visitantes llegaron por fin a la habitación que buscaban: era una especie de sala de juntas, pero no correspondía exactamente a esa definición. Era antigua, más bien vieja, y adolecía de todos los males que los visitantes habían podido ir contemplando a lo largo de su recorrido por la mansión. Al fondo de la podrida mesa los esperaba otro de los hombres: su rostro no era diferente, pero su tamaño era mucho mayor. A cada paso que daba, ostentando una seguridad en sí mismo que lo situaba por encima de los demás, sonaban estruendosamente las múltiples monedas de oro que llevaba en el bolsillo.
Haciendo gala de una compenetración casi imposible entre los humanos, los comensales entendieron que tenían que sentarse, y tomaron asiento en las podridas plazas que, a duras penas, se mantenían sobre sus cuatro soportes. El debate, o, mejor dicho, la alocución, comenzó. El tema era sencillo: uno de los miembros más importantes quería ofrecer un brindis por los triunfos conseguidos. Se había avanzado mucho en los últimos años y siglos, y merecía la pena celebrar el buen momento por el que transcurrían sus negocios. El miembro era más viejo que todos los demás e infundía un temible respeto. Tras el sonido de una puerta medio desvencijada que crujía al abrirse, se oyeron pasos en la sala contigua. Ningún invitado pronunció palabra alguna y todos mantuvieron una actitud de respeto cuando el patrón, el jefe incuestionable, aquel a que le debían tanto, hizo entrada en la habitación. En este momento, Ignorancia tomo el asiento mayor del salón y comenzó a hablar.
November 20 ¿Dónde estás, CDS?Muchos se lamentaron cuando el Centro Democrático y Social, formación liderada por Adolfo Suárez y sucesora de UCD, desapareció del espectro político. Se perdía una opción de voto, desaparecía un proyecto y una ideología. Fue éste un paso más hacia el bipartidismo. A partir de ahí, y dada la progresiva decadencia de la opción socialdemócrata más radical, el juego político quedaba en manos del Partido Socialista y del Partido Popular.
En el panorama actual, las constantes manifestaciones no muestran, más que reivindicaciones, odio y una especie de sed de revancha que no terminamos de saber a qué responde realmente. Parece que, en la oposición, hay un ala que pidiera algo más que el proyecto que los populares ofrecen. De ahí que muchos militantes y votantes del Partido Popular se sientan algo desconcertados. ¿Es preciso que prosiga el constante revisionismo de la Guerra Civil? ¿Hasta qué punto son católicos los votantes del Partido Popular? Estas razones hacen que este partido ya desde años sea una especie de contenedor de diversas ideologías, y no sólo de una, como pareció ser en un principio.
De ahí que lamentemos, por el bien de la salud política, que no existiese una tercera formación que respondiese a las demandas de una gran parte de la población española. Si socialistas y populares no convencen por distintas razones, quizá exista un proyecto que pueda absorber a una parte del electorado con un mensaje distinto: un partido liberal, laico y moderado que no utilice los medios como agitador del fuego para provocar odio y que se desentienda de un pasado que, en definitiva, ninguno de los que están hoy día en el juego político han vivido. Cuando muchos claman por la creación de un partido de acción nacional católica, ha llegado el momento para el centro liberal.
November 15 "A contracorriente"El medio Internet al que, para bien o para mal, nos vamos acostumbrando progresivamente, tiene enormes posibilidades en cuanto a información, cultura, comunicación, etc. Del mismo modo en que esta nueva plataforma puede proveernos de útiles consejos o suculenta información, a veces vivimos a través de ella experiencias que pueden, como mínimo, considerarse "sorprendentes".
El caso de los e-mails reenviados es muy llamativo en cuanto a estas vivencias: a veces recibimos archivos en Power Point (formato "pps") que sacan a relucir el buen sentido del humor que tienen algunos (bromas, chistes, refranes o anécdotas). Sin embargo, en otras, estos correos pueden dejarlo a uno boquiabierto. El caso al que me refiero se trata de un e-mail denominado "A contracorriente". El archivo, en Power-Point, que este correo lleva adjunto, tiene el mismo nombre. De este modo, al abrir el contenido del envío entramos en una sucesión de pantallas con fotos y mensajes, con una canción del grupo "juvenil" "El canto del loco" (que parecen tener el cerebro atrofiado de tanto mascar chicle), que, del mismo modo, se llama "A contracorriente".
El mensaje, en su conjunto, insta a los jóvenes a reaccionar contra una España que se resquebraja, contra un gobierno ilegítimo, autoritario y que se supone ser el motor de todo lo malo que ocurre en nuestra realidad. Para luchar contra estos malvados ataques, los productores de este formato animan a todo el que sea joven a que marche contra la tendencia reinante en nuestro país desde el 14-M.
Si la alternativa -que la había, y ahí comienza el problema- fuese la de unirse a un colectivo que persiguiese el giro del gobierno hacia una democracia más participativa, ecologista, solidaria y menos interesada e hipócrita, sería más comprensible. En el caso de que se tratase de un grupo joven que propugnara medidas nuevas, herramientas para variarun modelo ya gastado, resultaría menos chocante. El contraste, y, con éste, la sorpresa, viene cuando los personajes llamados a liderar esa lucha contra la malvada corriente -y seguimos en el maniqueísmo- no son otros que Federico Jiménez Losantos, Pío Moa, Cristina López Schlichting, ¡Alfonso Ussía y hasta el fallecido Jaime Campmany!
La verdad, de cambiar, creo que este formato habría de modificar la música de fondo, pues con estas esfinges de lo retrógrado, lo paralizado y lo ultraconservador, como mucho, podríamos poner la música de la carta de ajuste -que, por cierto, hace mucho que no reponen, y así nos va-. Entre ex-terroristas que cambian las bombas por la pluma -muchas veces puede ser hasta peor arma-, antiguos maoístas que, caído el Telón de Acero han pintado el "Libro Rojo" de azul y quieren forrarse a costa de crear odio, católicos de una moral que se remonta a la Edad Media y auténticas "momias", antaño felices asesoras del franquismo, se conforma la "alternativa joven", la supuesta fuerza combativa y renovadora para este país. La pena es que se olvidaran de Blas Piñar, que entiende bastante de fuerzas nuevas.
No es preocupante que existan voceros que escupan incongruencias, el problema es que haya un público que las aplauda, y el hecho de que mensajes como éste circulen, más que prueba de democracia, lo son de una ignorancia y de una mentecatez que sólo se cura con un medicamento: libros. En un país en el que apenas se lee, los pastores ciegos seguirán teniendo rebaño, y nuestras bandejas de entrada continuarán recibiendo estos mensajes tan desconcertantes. November 10 De autógrafos y famososEl acto había terminado. Allí estaba yo, insignificante tras mi maleta, que serviría de apoyo al garabato que tanto ansiaba, repitiendo mentalmente la frase que iba a dirigir a mi interlocutor para persuadirle de hacerle cumplir lo que sería una gran ilusión para mi. La figura estaba rodeada de varios señores mucho más serios y viejos que yo (afortunadamente). Era aún pronto para acercarme. ¿La molestaría? “Va a ser una arrogante y me va a hacer una cruz sin más, me iré avergonzado”. Se hacían una foto los protagonistas de la actuación, a la que me invitaron, pero a la que no me creí merecedor de pertenecer: yo había sido un mero espectador y había hecho un par de burdas preguntas, lugares comunes a los que ya conozco la respuesta y que sólo había enunciado para poder decir de mayor: yo hablé con Marta Harnecker, yo me dirigí a ella en un tono cordial, fresco y apasionado, y ella me contó con toda sinceridad su opinión sobre el proceso socializante en Venezuela, su especialidad y preocupación actual.
Para mi sorpresa, la transición fue facilísima; Marta se quedaba sola y yo le preguntaba si se tomaría la humilde molestia de firmarme una dedicatoria en un papel que había doblado improvisadamente –el único libro que poseía, pues yo no sabía de su presencia en la conferencia, era de Alain Gresh, y me pareció absurdo que me lo firmara ella-. Ella accedió encantada, mezcla de esa humildad y campechanía que poseen los grandes, los sabios, los que han visto mucho mundo y conocido a grandes personajes, pero que no por ello te desprecian. Erró en la fecha de la firma y así se lo hice saber: 8 de cada mes es un aniversario que no puedo olvidar y había sido el día anterior. Le hizo gracia mi puntualización y me animó a seguir con mis inquietudes para adelante.
A la vuelta a casa lamenté no haberle pedido la dedicatoria a nombre de mi padre: desde hacía muchos años veía libros de la Harnecker en la estantería de su despacho y, realmente, le hubiera hecho casi más ilusión que a mi. La autora de “Los conceptos elementales del materialismo histórico” es una de las principales figuras de la generación de Mayo del 68, exiliada a Cuba desde el fatídico fin de Allende en Chile y eterna luchadora por la causa socialista en América Latina y el mundo entero.
Lo que me extrañó, despejada la emoción, fue, en suma, la facilidad con que me había sido concedida la dedicatoria, dada la importancia del personaje ante el que me encontraba. Ningún periódico había anunciado su llegada y no más de cinco personas la molestaban: es más, la conocían de antes y no tenían prisa en hablar con ella. ¿Cómo hubiera sido la consecución de una firma de David Bustamante, Bisbal, o incluso Kiko, esa excrecencia televisiva que bufaba en Crónicas Marcianas? Es triste pensar que esta sociedad de consumo inconsciente y de mercado ebrio premie más a estos que a los otros, pero, quizá, sea mejor así. ¿Para qué iba a querer yo un autógrafo de Bustamante? Además, hay que ahorrar papel, lo dirá Greenpeace seguro… November 09 Más y más allá de El CapitalMichael Lebowitz revisa brillantemente las tesis marxistas en "Más allá del capital". En la segunda edición de este libro, Lebowitz introduce en el modelo marxista el concepto de la progresiva división de los trabajadores como instrumento del capitalismo para conservar su hegemonía. La lucha de clases habría de tener en cuenta esta nueva variable y mantenerse unida en su lucha dialéctica por un mundo mejor.
No obstante, en ese modelo cabría contemplar más variables que hoy día actúan de manera clara: los propietarios de los medios de comunicación, unos de los principales socializadores de las masas, están también en manos de los que antaño poseyeran el capital. De este modo, estos canales contribuyen a mantener las relaciones de dominación y, lo que es más efectivo y preocupante, ocultar la existencia de éstas.
De este modo, al desánimo del trabajador y a la decepción por la inexistente fuerza de choque que suponen los partidos de izquierda, se suma la distracción producida por los medios de comunicación de masas. El trabajador puede hoy día contar con muchísimos canales de información, al tiempo que una buena fuente de bienes de consumo que, a su vez, acaban produciendo muchas más necesidades. Aunque parezca que materialmente las condiciones han mejorado -y esto en el llamado "mundo desarrollado"- las relaciones de dominación capitalistas no dejan de afianzarse.
De este modo, la revolución es imposible: no hay sujetos que puedan protagonizarla. Aquí entra en juego el factor cultural, la revolución interna en valores, conocimientos, crítica e inquietudes por parte de la clase obrera, intelectual y estudiantil. La mayor conciencia crítica de estos grupos llevaría a una mayor exigencia y a un cambio que, si no radical, sería progresivamente beneficioso y crearía las condiciones para el cambio a una mejor sociedad. Ahora bien, la posesión de los principales medios de socialización por parte de los capitalistas cierra el círculo vicioso, por lo que es labor de los revolucionarios utilizarlos en beneficio propio en la medida que sea posible, para transmitir un mensaje más humanizador, cultural y constructivo para una sociedad que, de otro modo, seguirá en el letargo. November 08 La mala educación
Si reflexionamos con detenimiento sobre la Historia de la humanidad, es posible que concluyamos con que ésta ha supuesto siempre la sustitución de unas formas de dominación por otras. La Revolución Rusa eliminó a la casta aristocrática reinante para poner en su lugar a otra clase intocable, la burocracia estalinista. Con la Perestroika y la eliminación de la opresión, los antiguos burócratas se reciclaron en empresarios multimillonarios y presidentes de las Repúblicas resultantes de la extinción del Imperio. El uso del poder para la opresión no ha dejado nunca de estar de manifiesto a pesar de los cambios. Este hecho puede ser aplicable a muchos otros espacios y períodos de tiempo.
Es pesimista pensar que el poder corrompa por naturaleza y que el hombre sea egoísta genéticamente. Por tanto, una explicación y sugerencia más alentadora sería la de pensar en que, quizá, fuera la educación un factor fundamental a la hora de producir cambios sociales.
La formación personal en valores solidarios, de respeto y preocupación por el prójimo están ausentes en una sociedad de economía capitalista: no son compatibles. Por esto, la revolución –o cambio del orden económico por otro- ha acabado siempre siendo un mero camuflaje. El individuo no era educado en otros valores y la revolución moría.
De ahí la importancia que puede tener la educación en ciertos conceptos hoy despreciados: crecer aprendiendo la importancia de la ayuda mutua construiría una sociedad diferente. El aumento de la cultura individual y del conocimiento contrastado sobre la actualidad y el pasado llevarían a una sociedad mucho más crítica, a la que sería más difícil manipular, y que pondría las cosas más difíciles a los poderes dominantes.
La idea de un político de izquierdas que no es capaz de compartir, de preocuparse por los más cercanos a su entorno –familia o amigos- y que pretende construir un mundo nuevo a partir del actual es una quimera. Una vez conseguido el poder, el supuesto portavoz de la liberación cae en demagogias, oportunismos, mentiras y corrupción. Lo extraño es que, hoy día, nos extrañemos de que esto ocurra.
Por todo esto, si se quiere cambiar la sociedad, deberíamos pensar en una revolución cultural: una educación en valores solidarios y críticos, en un impulso a la lectura, a la investigación, al análisis, al conocimiento del mundo que nos rodea… Lo que viniera después, probablemente nos sorprendería. November 05 Periodistas estrella: la plaga del nuevo sigloEn la democracia mediática en que vivimos, la información se ha convertido en la unidad de cambio, de conocimiento y de libertad. Si la información es conciencia y libertad, los medios son la fuente de la que emana ese agua que puede sanear tanto nuestra ideología. El problema es que, la mayoría de las veces, el agua sale turbia y la fuente se nos torna burlona y esquiva.
Los periodistas, portadores de las nociones sobre la actualidad que diariamente podemos necesitar, no han de ser más que meros medios en la transmisión del mensaje. Al reportero le corresponde captar la realidad de la manera más exacta posible y transmitirla del modo más honesto que sea capaz. Hablar de objetividad es como esperar a que llueva para arriba.
Visto el panorama, el problema nace cuando el periodista se convierte en fin y no medio, en cantante y no músico, es decir: trata de utilizar las noticias para su propio protagonismo. Acomplejados muchas veces desde su juventud, buscan mediante la posición que han adquirido vengarse de los que otrora se burlaron de ellos y convierten su función en la que puede tener un cristal que deja pasar la luz a través de él: puede llegar a quemar lo que haya al otro lado.
Está de moda hoy día crispar al oyente, adaptarse al periodista rosa trasponiendo esa actitud al terreno político nacional, sobre todo. Y esto crea un vocabulario insidioso, un tono agresivo y unas sugerencias nada sobrias. Con periodistas como estos, ya no hace falta portavoces de partidos, ya que su discurso se convierte en un perfecto mitin o panfleto.
Cuando no mesan sus cabellos y se miran al espejo de perfil para disfrutar de su parecido con Ortega o con otras masturbaciones que pasan por su cabeza a lo largo del día, se dedican a amargar a los oyentes y, lo peor, a sus compañeros de trabajo, que nada tienen que ver con su conspiración cultural. Y lo curioso es que esta vanidad, este afán de demostración no cambia con la posición social del periodista, sino que hasta el último redactor puede tener hoy día un aire de esa estúpida superioridad de la que a veces nos quejamos. Cuando decimos que el periodismo es el cuarto poder, erramos, y pensar que los periodistas de este tipo ejerzan un servicio público puede resultar de juzgado de guardia. Allá ellos. |
|
|